Fray Juan Bernal y la fundación del convento de la Merced de Gibraltar en las fuentes historiográficas del siglo XVII

Francisco Javier Quintana Álvarez (Escuela de Arte de Sevilla. Doctor en Historia por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla)

Quien pretenda indagar sobre el origen y fundación del convento de Santa Ana de Gibraltar por la orden de la Merced se enfrentará a interesante un reto. Las fuentes historiográficas del siglo XVII, tanto las que se han mantenido manuscritas en los fondos documentales de archivos y bibliotecas, como aquellas que disfrutaron de una difusión editorial impresa coinciden en atribuir la fundación a fray Juan Bernal, pero mientras las primeras lo hacen en torno al año 1582, las segundas retrasan la fundación hasta el año 1589. Por otra parte, ninguna fuente documental directa del siglo XVI atestigua la presencia de fray Juan Bernal en Gibraltar y, sin embargo, confirman la participación de otro fraile, fray Rodrigo de Arce, en las negociaciones con la ciudad y la Corona.  ¿Cómo resolver esta falta de coincidencia? ¿Hay que dar crédito a unas fuentes y descartar por falsas o mal informadas otras?

Más que determinar la veracidad o falsedad de una fuente historiográfica, la misión del historiador consiste en interpretarla a luz de su intencionalidad, desentrañar por qué el autor dice lo que dice. Además, si consideramos que una fundación conventual no es una empresa individual sino obra una colectiva de una institución que se prolonga en el tiempo y en la que interviene diversos agentes podremos adoptar una amplia perspectiva histórica que situándonos en la década 1579-1589 nos permitirá conciliar todas las versiones. Comprenderemos que, como fotógrafos que toman una imagen desde ángulos diferentes dando protagonismo a unas figuras y ocultando otras, también los historiadores, unas veces por desconocimiento y otras por un interés deliberado por ocultan ciertos hechos, nos presentan sólo una parte de la historia. Conciliar y ajustar las diferentes perspectivas, como si uniésemos las piezas de un puzle, puede aproximarnos finalmente a la realidad de los hechos.

El ajuste de estas piezas requiere tener en cuenta circunstancias tales como que Juan Bernal iba camino de los altares y que entorno a su sepultura se desarrolló el culto propio de un santo, que Rodrigo de Arce fue el promotor de grandes redenciones en Tetuán en la que rescató miles de cautivos pero que ellas cometió algunos desajustes contables que comprometieron a la Orden con la Corona, que ambos frailes militaban en partidos rivales enfrentados por el gobierno de la provincia mercedaria de Andalucía y, finalmente, que fueron los discípulos de Bernal los encargados de escribir el relato de la fundación del  convento de Gibraltar. Un hecho coetáneo, la fundación del convento de Santa Clara vino a complicar las circunstancias de la fundación mercedaria y a enrevesar la situación del relato fundacional. Entre los diversos testimonios de los testigos de aquellos hechos es fundamental el de fray Andrés de Portes, un fraile discípulo de Bernal que llegó ser provincial de Andalucía y que fue profesor de Artes en el convento mercedario Gibraltar. La figura de Portes relaciona la tradición la historiográfica mercedaria con la historiografía local gibraltareña ya que el doctor Tomás de Portillo, hijo de Alonso de Hernández del Portillo y autor de las adiciones a la Historia de Gibraltar de éste, fue discípulo de Portes en los estudios del convento mercedario, lo que nos permite añadir una nota final sobre las fuentes manejadas por don Alonso.     

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