Unas notas sobre la creación de la revista ‘Almoraima’ y del Instituto de Estudios Campogibraltareños

La persona que ideó el Instituto de Estudios Campogibraltareños, Rafael García Valdivia, escribe una breve historia de la creación del IECG y de la revista ‘Almoraima’.

En julio de 1988 la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar, creada apenas tres años atrás, había conseguido una subvención de la Caja de Ahorros de Jerez para financiar la edición de una revista de temática campogibraltareña. Juan José Téllez Rubio, periodista algecireño y por entonces responsable de los temas culturales de la institución comarcal, había comenzado a recabar textos de algunos periodistas, escritores e investigadores de la comarca y necesitaba a alguien que se hiciera cargo del diseño de la futura revista. Rafael García Valdivia, pintor, profesor de EGB en ejercicio en aquellos momentos, fundador que había sido en 1975 de la que sería la primera Galería de Arte en crearse en Algeciras y por ende en la Comarca, la Galería de Arte Carteia, recibió una llamada de su amigo el periodista algecireño.

Ambos habían estado tiempo atrás trabajando en un proyecto común para editar una revista de esas características, proyecto del que, después de meses de estudios, diseños y cálculos económicos decidieron desistir al no tener garantizada una continuidad en su edición mínimamente aceptable.

Con estos antecedentes Juan José Téllez, conocedor del interés de su amigo por un tema de esa naturaleza, le pide su colaboración para el diseño de la publicación que proyectaba Mancomunidad. Durante aquel verano, y con el concurso de los también pintores José Guerra y José Barroso en la tarea de dar cuerpo a aquel número primigenio, la revista va tomando forma con los textos que J.J. Téllez ya ha ido recopilando a tal propósito.

A finales del verano de 1988 se producen dos circunstancias que serán importantes para el futuro de la revista en elaboración. Por una parte J.J. Téllez abandona su puesto en la Mancomunidad para sumarse al equipo del que será el próximo diario comarcal EUROPA SUR, cuya aparición iba a ser inminente. Por otra, Rafael García Valdivia acepta la propuesta del presidente de la Mancomunidad, José Carracao, para incorporarse en comisión de servicios a la Institución

Comarcal cedido por la Delegación de Educación de la que es funcionario en activo. Debería ocuparse de la Gerencia del Plan de Rehabilitación del Castillo de Castellar y asimismo de los temas culturales que quedarían sin atender tras la marcha de J.J. Téllez al diario EUROPA SUR.

Durante el verano en que estuvieron maquetando y diseñando aquel primer número de la revista se barajaron también posibles nombres para la misma. Desde la Mancomunidad se había pensado llamarla “Comarca” y en ella se tratarían temas de actualidad social y laboral, entrevistas, temas históricos y culturales, etc. Pero el propio nacimiento paralelo del diario EUROPA SUR aconsejaba dar un giro al enfoque de la revista en preparación y a sus contenidos. Los temas de actualidad, las entrevistas, los artículos de opinión, etc., serían aspectos que asumiría obviamente el periódico diario que preparaba el Grupo Joly y era el momento de orientar los contenidos de la revista hacia algo que la comarca estaba demandando y que la Mancomunidad, a criterio de los implicados en su edición, debería protagonizar. Había que hacer una revista de estudios campogibraltareños. Es decir, crear un instrumento, del que se carecía hasta la fecha, que acogiera la publicación de las investigaciones y estudios que se estaban llevando a cabo, en el ámbito de los temas de recuperación histórica y arqueológica, de estudios del medio social, ambiental, natural, geográfico y cultural del Campo de Gibraltar, por un numeroso grupo de estudiosos e investigadores de la Comarca y de fuera de ella.

La Mancomunidad era la institución adecuada para llevar adelante esa tarea. El nombre de la revista debería conjugar algunas de esas características, ser sugerente y de aceptable identificación comarcal por los siete municipios mancomunados; agradable en suma a todos los oídos y sensibilidades. A propuesta de Rafael García Valdivia se aceptó ALMORAIMA y asimismo su denominación de Revista de Estudios Campogibraltareños que la definía en su propósito. Durante el otoño de aquel 1988, ya con García Valdivia como Coordinador del Departamento de Cultura y responsable de la revista, se terminó su edición e impresión y en el mes de diciembre de 1988 la Mancomunidad pudo presentar el número 0 de ALMORAIMA con una magnífica acogida. Con una tirada inicial de 500 ejemplares, que resultó insuficiente y hubo de ampliarse con posterioridad, al igual que la del siguiente número, el 1, publicado en abril de 1989, la Caja de Ahorros de Jerez quedó convencida de que apostar por la continuidad en su apoyo a aquel proyecto – que ya era una realidad – constituiría un excelente tanto a anotarse en su Obra Social y Cultural.

De este modo, por años sucesivos hasta el presente y salvo unos difíciles momentos vividos con la desaparición de la Caja de Jerez y posteriormente de la de San Fernando de Sevilla, sus primeros y más importantes patrocinadores, la revista ALMORAIMA se ha venido manteniendo en su presentación ante sus lectores cada semestre casi ininterrumpidamente en sus treinta años de vida, pasando a los

3.000 ejemplares en su momento de mayor difusión en papel. Posteriormente se complementaría una menor tirada en papel con la aparición de la versión en CD que abarataría los costes de edición y distribución a todos sus lectores particulares y a las numerosas bibliotecas e instituciones académicas de dentro y fuera de nuestra comarca que la venían recibiendo desde su creación. Desde hace unos años viene editándose igualmente en versión digital, con lo cual su difusión en todos los ámbitos se ha visto incrementada de manera exponencial, gracias también a la colaboración de nuevos patrocinadores. ALMORAIMA figura, desde su aparición, en los fondos de numerosas Universidades nacionales y extranjeras, en bibliotecas públicas locales y nacionales, e inclusive en algunas internacionales como las del Congreso de los Estados Unidos o la British Library.

La actividad del Departamento de Cultura de la Mancomunidad de Municipios en aquellos años no se circunscribiría únicamente a la edición de ALMORAIMA. En 1989 la Mancomunidad firmó un Convenio de Cooperación con la Consejería de Presidencia de la Junta de Andalucía, por la que ésta transferiría anualmente unos fondos a la institución comarcal, fondos que le permitirían llevar a cabo un amplio programa cultural. Entre otros proyectos llevados a cabo en aquellos años estaban la adquisición de un fondo documental y bibliográfico para ir constituyendo la que ha sido la Biblioteca de Temas Campogibraltareños, una de las más completas en bibliografía, grabados y documentos relacionados con la historia y la geografía comarcales. Se conformaron asimismo colecciones de fotografías y de pinturas y esculturas de artistas plásticos campogibraltareños a través de las correspondientes Convocatorias de Artes Plásticas y de Fotografía y asimismo se abordaron una serie de ediciones anuales de discos a varios artistas flamencos de la Comarca.

Comienzan a congregarse alrededor de ALMORAIMA y de las actividades del Departamento de Cultura grupos de colaboradores, historiadores, artistas, periodistas, escritores, profesores, profesionales sanitarios, biólogos, investigadores en suma de todos los aspectos de la realidad comarcal. Los actos de presentación de la

revista cada semestre fueron constituyendo el momento oportuno para el encuentro de todos los que habían visto en ella la plataforma imprescindible para dar a conocer sus trabajos e investigaciones sobre el pasado y la realidad presente de la comarca.

Dos de estos colaboradores de primera hora, Juan Ignacio de Vicente y Javier Criado Atalaya, historiadores ambos, proponen al Departamento de Cultura en el verano de 1990 la organización de unas Jornadas de Historia comarcal. Tan interesante proyecto, e inédito hasta la fecha en nuestro Campo de Gibraltar, es acogido por el Departamento con verdadero interés. Se creó un comité organizador, en el que estuvieron presentes ambos proponentes y otros compañeros profesores e historiadores también como María Rosa Sierra o Luis Alberto del Alberto del Castillo. En el otoño de 1990 se celebraron en la sede de la Mancomunidad de Municipios las I Jornadas de Historia del Campo de Gibraltar organizadas por el Departamento de Cultura de la Institución comarcal en las que, a lo largo de un fin de semana se desarrollaron siete ponencias expuestas por sietes historiadores, una por cada localidad de la comarca, más algunas comunicaciones. La lección magistral corrió a cargo del prestigioso arqueólogo y miembro de la Casa de Velázquez, el Dr. Michel Ponsich, quien dirigió una inolvidable visita de organizadores, ponentes y asistentes a las ruinas de Baelo Claudia, yacimiento cuyas excavaciones – y numerosas otras al otro lado del Estrecho como las de Lixus – había dirigido años atrás. Las Jornadas tuvieron además el aliciente de una comida programada en el Albergue Juvenil de Pelayo a la vuelta de la visita a Bolonia, comida de confraternización para asistentes, comunicantes y ponentes, que contribuyó muy especialmente a lo que habría de resultar de todas estas actividades que se vienen describiendo. Las ponencias y comunicaciones de estas I Jornadas de Historia se publicaron a continuación en el siguiente número de la revista ALMORAIMA, con lo que se anudaba aún más la conexión del mundo académico y cultural de la comarca con el Departamento de Cultura de la Mancomunidad.

La necesidad y conveniencia de que la Mancomunidad se planteara la creación y sostenimiento de un Instituto de Estudios comarcales, en el que también estuviera incluida la ciudad de Gibraltar, era cada vez más evidente para el Departamento de Cultura, de igual modo que numerosas Diputaciones sostenían Institutos de estudios provinciales en el ámbito de su competencia. El Departamento de Cultura trasladó al presidente de la Institución comarcal este proyecto, proyecto que

éste asumió de inmediato, encargando a Cultura su diseño y organización académica y a la Secretaría General su configuración administrativa como organismo autónomo de la Mancomunidad.

Los meses siguientes fueron de gran actividad y dedicación por parte de la Secretaría General y del Departamento de Cultura para poner en pie lo que iba a ser el Instituto de Estudios Campogibraltareños (IECG). En la elaboración de los Estatutos se dio entrada también a la participación de algunas personas ajenas a la institución comarcal, estudiosos e investigadores próximos y vinculados a ella por las actividades ya descritas anteriormente, y un borrador de los mismos se hizo llegar a los representantes de los grupos políticos presentes en la Junta de Comarca para que los conocieran y estudiaran con el fin de consensuar su posterior aprobación.

En abril de 1991 la Junta de Comarca, reunida en Pleno, aprueba por unanimidad los Estatutos, con lo que queda creado el Instituto de Estudios Campogibraltareños como Organismo Autónomo de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar. En ese Pleno quedaron asimismo aprobados el Preámbulo de los estatutos y del logotipo del Instituto, propuestas ambas del Departamento de Cultura.

El presidente de la Mancomunidad y asimismo del Instituto, en el ejercicio de las facultades que le confieren los Estatutos ya vigentes y en lo que se dispone en éstos, nombra secretario-coordinador del mismo al Coordinador del Departamento de Cultura, Rafael García Valdivia. Será el encargado de ponerlo en marcha y de gestionar todos sus asuntos y actividades de acuerdo las funciones que le vienen atribuidas en los Estatutos.

A partir de ese momento comienzan a cursarse invitaciones a profesionales, profesores, estudiosos e investigadores de las distintas disciplinas que componen las diez Secciones del IECG para que, en calidad de Miembros Colaboradores, se incorporen a las mismas, elijan a sus respectivos Presidentes de Sección, diseñen las actividades que estimen puede ir asumiendo la Sección y sean convocados para celebrar el primer Consejo Pleno del IECG. En él se habrá de elegir, de entre las candidaturas que los propios Miembros Colaboradores puedan presentar, a su primer equipo de director y vicedirector del organismo autónomo. Todos los cargos académicos del IECG son desempeñados por los propios consejeros y elegidos por ellos y de entre ellos, sin intervención política alguna.

Convocado el Consejo Pleno, se constituyó una mesa de edad y ejercieron su derecho a voto los 87 miembros asistentes, resultando elegida por 51 votos la candidatura formada por los Miembros Colaboradores de la Sección de Historia Luis Alberto del Castillo Navarro y Mario Luis Ocaña Torres como director y vicedirector respectivamente. El estamento académico quedaba así conformado junto con los presidentes de Sección ya elegidos también por los componentes de las mismas y la figura del secretario-coordinador como responsable de la gestión y desarrollo de las actividades que las distintas Secciones irían generando y su coordinación con la Institución comarcal.

Gracias a las dotaciones económicas que la Mancomunidad iría provisionando en los sucesivos presupuestos anuales para el IECG, este iría conformando sus propias líneas de actividad, en edición de monografías, de otras publicaciones, organización de Jornadas de Estudio, Becas de Investigación y otros proyectos de diversa índole.

En el otoño de 1992, la ya activa Sección 1ª del IECG (Geografía e Historia), organizó las II Jornadas de Historia, que tuvieron lugar en Tarifa en la antigua iglesia de Santa María, gracias a la colaboración institucional del Ayuntamiento de la ciudad. Se cumplía así el propósito fundacional del IECG de ir realizando sus actividades académicas en todos y cada uno de los municipios de la Comarca, norma que ha seguido manteniéndose hasta hoy y gracias a la cual nuestros siete municipios consideran al Instituto de Estudios Campogibraltareños como algo propio y común a la vez.

En el otoño siguiente, 1993, la Sección 10ª (Medicina, Biología, Ecología y Ciencias de la Naturaleza) organizaría en Gibraltar sus I Jornadas de Flora, Fauna y Ecología, que han sido y son, junto con las de Historia, las más veteranas de las que viene organizando el Instituto desde su creación en 1991.

En este mismo mes de octubre de 2018 se celebrarán las XIV Jornadas de Historia, en otoño del próximo año las XIV Jornadas de Flora, Fauna y Ecología y continuarán celebrándose bianualmente también las de Arqueología, Patrimonio, Historia del Arte, Literatura y Psicología.

Larga vida a esta imprescindible institución campogibraltareña, que ha cumplido sobradamente en estos casi treinta años de trayectoria aquello que se proponía como meta en el Preámbulo de sus Estatutos: “…auspiciar, promover y salvaguardar todas las potencialidades culturales, científicas, artísticas, educativas y de investigación en el Campo de Gibraltar”. Su mayor capital, el

humano, conformado por sus Consejeros de Número y sus Miembros Colaboradores, un conjunto de más de un centenar de estudiosos e investigadores de dentro y de fuera de la comarca, entregados sin desmayo a la tarea, regalando su tiempo, su esfuerzo, su conocimiento y su compromiso con el proyecto con la única recompensa de la satisfacción del trabajo bien hecho y de ver cómo sus investigaciones y estudios se van sumando al acervo de información más extraordinario con el que nunca soñó contar la ciudadanía, presente y futura, del Campo de Gibraltar sobre su propia realidad arqueológica, histórica, geográfica, patrimonial, artística, científica, educativa, social y medio ambiental.

Debemos reseñar también la nómina de directores, vicedirectores y secretarios-coordinadores que ha tenido el IECG durante estos casi treinta años de vida y actividad fructífera. Los directores han sido, sucesivamente, Luis Alberto del Castillo, Mario Ocaña Torres, Ángel J. Sáez y en la actualidad Eduardo Briones Villa. Los vicedirectores los tres últimos mencionados como directores más el actual, Álvaro López Franco. Los secretarios–coordinadores han sido Rafael García Valdivia, Ángel J. Sáez, nuevamente Rafael García Valdivia, Rafael de las Cuevas, Jon Gaizca Astoreca y Jesús Herrera Lobato en la actualidad. Sin olvidar mencionar también la excelente labor que, como administrativos del IECG, han llevado a cabo, en diferentes períodos, los funcionarios adscritos por la Mancomunidad Josefa Joya Montoya, Maribel Díaz García, M.ª del Carmen Bianchi y Jesús Herrera.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *